Bloody Mary
Vodka, zumo de tomate y especias removidos en vaso: salado, umami y picante, el clásico cóctel salado por excelencia.
Cócteles con muy poco o ningún dulzor añadido, donde predominan las notas del destilado y de los botánicos. Suelen tener un perfil más directo y menos untuoso.
Vodka, zumo de tomate y especias removidos en vaso: salado, umami y picante, el clásico cóctel salado por excelencia.
Whisky de centeno o bourbon, vermú rojo y Campari removidos: como un Negroni con base de whisky, más cálido y especiado.
Ginebra, limón y azúcar coronados con vino espumoso: un cóctel elegante, burbujeante y con más fuerza de la que su ligereza sugiere.
Whisky de centeno, vermú rojo y angostura removidos con hielo: un cóctel robusto, especiado y elegante, primo directo del Old Fashioned.
Tequila, licor de naranja y zumo de lima agitados y servidos en copa con borde de sal: el cóctel mexicano más internacional.
Ginebra y vermú blanco removidos con hielo y colados en copa fría: la esencia de la coctelería seca, elegante y minimalista.
Ginebra, vermú rojo y Campari a partes iguales, removidos con hielo: el equilibrio perfecto entre amargor, dulzor y botánicos en un aperitivo corto.
Whisky, azúcar y bitter de angostura removidos con hielo hasta lograr una bebida corta, sedosa y directa: el arquetipo del cóctel "a la antigua usanza".
Brandy, licor de naranja y limón agitados con hielo: un sour elegante y aromático, con borde de azúcar opcional.