Bloody Mary
Vodka, zumo de tomate y especias removidos en vaso: salado, umami y picante, el clásico cóctel salado por excelencia.
Cócteles con un marcado componente cítrico, habitualmente de lima o limón, que aporta frescura y equilibra el dulzor o la graduación del destilado base. La acidez es uno de los ejes clásicos del equilibrio en coctelería.
Vodka, zumo de tomate y especias removidos en vaso: salado, umami y picante, el clásico cóctel salado por excelencia.
Cachaça, lima y azúcar machacados con hielo: el cóctel nacional de Brasil, directo, ácido y muy refrescante.
Ginger beer, lima y almíbar de jengibre con hielo: picante, ácido y muy refrescante, ideal como alternativa sin alcohol al Moscow Mule.
Vodka, licor de naranja, zumo de arándanos y lima agitados: rosado, afrutado y elegante, símbolo de la coctelería de los años noventa.
Ron blanco, lima y azúcar agitados con hielo: la fórmula sour cubana en su versión más pura, fresca y equilibrada.
Ginebra, limón y azúcar coronados con vino espumoso: un cóctel elegante, burbujeante y con más fuerza de la que su ligereza sugiere.
Tequila, licor de naranja y zumo de lima agitados y servidos en copa con borde de sal: el cóctel mexicano más internacional.
Ron blanco, lima, menta, azúcar y soda machacados y servidos con hielo: el cóctel cubano por excelencia, herbal, ácido y muy refrescante.
Vodka, ginger beer y lima servidos en taza de cobre con hielo: picante, burbujeante y muy refrescante.
Brandy, licor de naranja y limón agitados con hielo: un sour elegante y aromático, con borde de azúcar opcional.
Ginebra, limón, azúcar y soda servidos largos con hielo: un clásico refrescante de la familia Collins, sencillo y muy fácil de beber.
Lima, menta, azúcar y soda machacados y servidos con hielo: toda la frescura del Mojito clásico, sin alcohol.
Whisky bourbon, limón y azúcar agitados, con o sin espuma de clara de huevo: el sour clásico por excelencia, ácido, dulce y sedoso.